LIBERTAD, RESISTENCIA, SUMISIÓN

LIBERTAD, RESISTENCIA, SUMISIÓN

26-02-2012
LIBERTAD, RESISTENCIA, SUMISIÓN Al final se entenderá el porqué del título. Una de mis asiduas lectoras, de las pocas que son fieles, ponía en cuestión el alcance de mi escrito de la última semana. Me decía: ?¿Tú crees que el pecado realmente existe como tal? Somos malos con el deseo de serlo o quizás estamos llenos de debilidades, frustraciones, heridas, miedos, inseguridades que la vida nos va dejando y por eso no conseguimos ser bondadosos? Objetivamente parece que sí existe, pero ¿y subjetivamente??. Es probable que muchos piensen así. Sin embargo, con todo respeto a mi amiga y a todos los así pensantes, considero tal opinión nefasta para el ser humano. Por dos motivos que deben ser tomadas en serio y reflexionados con urgencia: 1. Naturalmente nuestra libertad no es absoluta y está muy condicionada. Cada vez más, con nuestras servidumbres a esta sociedad, donde tópicos como los del bienestar, "los derechos" sin deberes, la ocultación del dolor, la negativa a educar para resistir al mal, y un largo etc. están haciendo de nosotros conejitos cobardes y asustados en lugar de personas que aprendan "resistencia y sumisión". ¿No vamos perdiendo cotas de libertad? Se impone un golpe de timón en nuestra sociedad y en nuestras vidas personales para recuperar humanidad y libertad frente a automatismos sociales. Para poder afirmar con S. Gregorio de Nisa: ?Somos, en cierto modo, padres de nosotros mismos cuando, por la buena disposición de nuestro espíritu y nuestro libre albedrío, nos formamos a nosotros mismos, nos engendramos, nos damos a luz?. 2. ¿Puede dudarse de que existe el pecado subjetivo? Si no existiese, habríamos terminado sencillamente con la responsabilidad personal, es decir, con el mismo concepto de persona, de humanidad. Cierto es que muchos males personales y colectivos tienen como origen la falta de libertad, que nunca es absoluta. Pero ¿cómo no ver pecado subjetivo y personal en tanta manipulación de las conciencias por intereses particulares, en tanta corrupción de personas ilustradas y que han recibido todo en educación y recursos, en crímenes y masacres, en la insensibilidad ante el dolor de los semejantes para conservar el status propio? El próximo domingo, primero de Cuaresma, el evangelio nos presenta a Jesús que, en el desierto, ?es tentado por el diablo?. Jesús resiste a la tentación. Ejerce libremente frente al afán del tentador de apartarlo de su misión y de las consecuencias de sufrimiento para él y sus seguidores. Nos enseña así que hay que resistir al mal, que la vida es combate y sólo crecemos luchando contra el mal. A la vez, Jesús lleva adelante el cumplimiento de su misión por la plena obediencia a la voluntad del Padre. Es lo que he llamado sumisión. Resistencia al mal. Sí, porque el mal está dentro de nosotros en forma de orgullo, rechazo de nosotros mismos, pereza, miedos, deseos, indiferencia, escepticismo, ánimo manipulador, tendencias no controladas, agresividad... Hay que resistir. Y sumisión: a Dios, que se traduce en sumisión a la vida, al propio modo de ser (con cualidades y carencias), al momento que vivimos, único existente y amado de Dios, al quehacer de cada día, al ?destino? personal... Esas dos actitudes aún se pueden concentrar en una sola: fidelidad. Fidelidad en libertad. JOSÉ MARÍA YAGÜE

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