UNA LUZ BRILLA EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS

UNA LUZ BRILLA EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS

25-12-2011 Feliz Navidad
UNA LUZ BRILLA EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS Feliz Navidad 2012 Ni quiero ni puedo olvidarme de los tres términos con los que me asomaba el año pasado al misterio de la Navidad. Esos tres términos sonoros, rotundos con ?r? que revelan el secreto oculto de un Dios grande que se hace muy pequeño en el PESEBRE, que aparece en la historia por pura FILANTROPÍA, y que, al decir de S. Juan de la Cruz, se ha quedado mudo, después de que se ha dado del todo a nosotros cuando su PALABRA ha tomado cuerpo en carne humana. Por eso, ?el niño que nos ha nacido, el Hijo que se nos ha dado? es la LUZ DEL MUNDO. No carece de sentido que, desde hace días, pequeñas y muchas lucecitas adornen nuestras calles más transitadas y alegren a los viandantes. Pero todas ellas, en todo el mundo, no son sino un pálido reflejo de esa LUZ única y poderosa que alumbra nuestras tinieblas, las de una humanidad que sigue habitando en sombras de muerte. Porque sombras y muy oscuras son las que se ciernen sobre esta humanidad del s. XXI que, lejos de resolver los graves problemas del hambre y de la guerra, de la ebriedad violenta de los seres humanos que cada día se matan entre ellos..., progresamos hacia la barbarie de divisiones más anchas y profundas entre unos pocos ricos y muchos más pobres, que, con altisonantes palabras sobre derechos humanos, niega de hecho el derecho al trabajo y a la vida a millones de personas, por la codicia de algunos privilegiados y poderosos. Sí, ahora más que nunca, necesitamos aquella LUZ que envolvió a los pastores con su claridad en la noche de Belén. Una luz que, por brillar en el interior de las personas, no deslumbra, sino que alumbra el camino que nos lleva hacia Jesús. Porque el problema de nuestras navidades, tan consumistas y bulliciosas, es que no nos empistan en el camino del encuentro con el que viene a iluminarnos y sembrar humanidad. Al contrario, parece que nos olvidáramos del significado real de la Navidad. No sé si también entre nosotros podría ocurrir lo que a los alumnos de una nación tan poderosa ?y también ?religiosa?- como los Estados Unidos. Preguntados ellos que quien nacía en Navidad, hubo abu8ndantes respuestas como ?Santa Klaus?, o bien el consabido ?no sabe no contesta?. Pero no se trata sólo de saber o no saber. Lo que importa es que podamos vivir y celebrar la gran noticia de que Dios se ha hecho uno de nosotros, tan cercano y pequeño que su cuna es un pesebre, y su única compañía sus atribulados padres, que no tenían dinero para un hotel decente, y unos pocos pastores que velaban sus rebaños. Y es que tenemos que hacernos más humildes y más pobres si queremos ser iluminados y recibir calor humano con la claridad de aquella LUZ esplendorosa que brilló en Belén por primera vez y que llega a quien la desea y la busca con ardor. FELICES Y FECUNDAS NAVIDADES JOSÉ MARÍA YAGÜE

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